martes, 14 de abril de 2015

Alberto Castellanos Semblanza

Alberto Castellanos con Carlos Gardel y Horacio Pettorsi en Paris en 1933 

                                         Alberto Castellanos en Radio el Mundo en 1939                                  



CASTELLANOS, Alberto. Músico. Pianista. Director. Compositor. Arreglador.
Estudió inicialmente violín con Roberto Torterolo, cursando más tarde piano con Luis Romaniello y composición con Constantino Gaito.
Debutó profesionalmente junto a René Bathon, director orquestal de la compañía del coreógrafo Diaghilev, que había llegado a Buenos Aires para actuar en el Teatro Colón.
Colaboró, luego, durante cuatro años, con la Pavlova; al cabo de esta labor, fue contratado por la compañía Glucksmann para formar y dirigir una pequeña orquesta de salón; la condujo en el Grand Splendid y entre sus músicos se contaron Remo Bolognini, José María Castro y Albérico Spátola. Cuando el advenimiento del cine sonoro —época en que fueron suprimidas las orquestas en las salas cinematográficas— la casa de grabaciones Columbia requirió sus servicios para dirigir una agrupación orquestal estable. Con ésta acompañó en el disco a diferentes intérpretes vocales, la cancionista Tania, entre ellos.

Fue, a la sazón, apalabrado por Carlos Gardel —ya éste en su postrera etapa de proyección internacional— para que le sirviera de asesor musical en su próxima actividad.
Partió en compañía del cantor el 7 de noviembre de 1933, a bordo del "Conte Biancamano". Se trasla daron de inmediato a Nueva York, donde él escribió los arreglos de acompañamiento para la orquesta que dirigió Hugo Mariani, secundando las presentaciones de Gardel en la National Broadcasting Company.
Colaboró también con éste en las composiciones, los arreglos y la conducción instrumental de las películas Cuesta Abajo (estrenada en 1934) y El Tango en Broadway (estrenada en 1935) dos tangos suyos se incluyeron en ellas: Viejo tiempo (que grabó la orquesta de Rafael Canaro en París) y Ausencia (que años después registró en disco la orquesta de Osmar Maderna). Estas dos composiciones, de exquisita realización melódica ambas, y Nuestra casita —concebida dentro de idéntica tesitura y grabada por Fresedo luego del 40— formaron lo capital de su obra de compositor juntamente con Saudade, el menos difundido de sus tangos. Una vez concluida su tarea en Estados Unidos, regresó a Buenos Aires —desertando, por tanto, de la gira que llevó a Gardel y a la mayoría de sus acompañantes a la muerte. Durante muchos años se desempeñó como director artístico de Radio El Mundo. Falleció en Buenos Aires el 23 de setiembre de 1959.
Por Horacio Ferrer
Editado y compaginado por el tango y sus invitados