jueves, 20 de diciembre de 2012

Yoshinori Yoneyama

Yoshinori Yoneyama


Yoshinori Yoneyama  "Carlitos: el fueye que llegó desde Japón"
Su nombre real es Yoshinori Yoneyama y hace 35 años que toca con Leopoldo Federico
Yoshinori Yoneyama (nombre difícil de pronunciar para cualquier occidental) comenzó a interesarse por el tango a los 11 años. En su casa había discos de tango europeo, pero el chico estaba fascinado con "La cumparsita", en la versión de D´Arienzo. En la escuela no le iba mal, aunque en el momento de estudiar la preferencia siempre fue por la historia de la música de Buenos Aires. Por eso habla con mucho conocimiento (más que el de muchos occidentales) de Arolas, Vicente Greco o De Caro.


Nunca se olvidará de su llegada a Buenos Aires, el 11 de julio de 1974, a los 19 años, gracias a un pacto que hizo con su padre: "Si yo podía ingresar en la universidad, en Tokio, él me daría un año libre para viajar a Buenos Aires".
Unos meses antes conoció a Julio Ahumada, que había viajado a Japón con una orquesta dirigida por Carlos García. "Yo fui asistente del grupo en esa gira y un día Julio me dijo que si venía a Buenos Aires me iba a enseñar a tocar un bandoneón que un par de años antes me había dado un músico de la orquesta de D´Arienzo. Hasta entonces para mí era una reliquia, no podía tocar nada: "Quejas de bandoneón" era apenas una queja", bromea.

La primera parada en la Argentina fue en el Viejo Almacén y la segunda en la casa de Ahumada. "Mi meta sólo era pisar las veredas de Buenos Aires y terminé ensayando de lunes a viernes, tres o cuatro horas por día."

De las invenciones a dos voces de Bach pasó en poco tiempo a la orquesta de Leopoldo Federico, donde toca desde hace 25 años. "Ahumada le pidió que me diera la oportunidad de aprender los yeites del tango. Sentí que no podía tocar ni una nota a su lado. Pero Leopoldo tuvo una paciencia oriental conmigo. Y estar sentado del lado de su mano izquierda fue para mí un privilegio. Ahí está la papa", dice con tono porteño.

Entre 1985 y 1988, Yoshinori viajó con la orquesta a Japón y en 1997 creó su propia formación, que también presentó en su país durante una gira de veinte conciertos entre los integrantes estaban:
Bandoneones: Yoshinori Yoneyama, Marcelo Nisiman. Invitados especiales: Federico Scorticatti y Julio Oscar Pane. Violines: Leonardo Suárez Paz, Pablo Agri, Mauricio Svidosky y Fabián Bertero. Violonchelo: Diego Sánchez. Bajo: Daniel Buono. Piano: Christian Zarate y como invitado especial Osvaldo Berlinghieri. Canto. María Fanelli

Ahora todos lo conocen como Carlitos, aunque nada tiene que ver con Gardel. El apodo surgió luego de una actuación en Osaka de José Basso. "Terminó y en vez de irse al camarín se sentó en la mesa donde yo estaba con mis padres. Entonces me dijo: "Vos te parecés a mi hijo Carlitos". Así es como muchos me llaman en Buenos Aires; otros me dicen Ponja", remata con su risotada contagiosa.
José Libertella suele decir de Carlitos: "Toca muy bien. Es la prueba de que el tango se puede plantar en cualquier lado, pero crece sólo en la Argentina". Por Mauro Apicella
Editado y compaginado por El tango y sus invitados