domingo, 19 de octubre de 2008

Anselmo Alfredo Aieta

Anselmo Aieta en 1960Anselmo Aieta en 1960, ante una foto de su orquesta de 1928 con Visca, Cuervo, Navarro, D'Arienzoy Corleto.

Anselmo Aieta en 1928Anselmo Aieta en 1928

Anselmo Aieta en 1928Anselmo Aieta con los músicos de su sexteto cuando graba en discos Electra. Visca (piano); Cuervo (violín); Navarro (bandoneón); D'Arienzo (violín) y Corleto (contrabajo),1928.

Anselmo Aieta con su conjunto en 1938Anselmo Aieta con su conjunto en 1938


AIETA, Anselmo Alfredo. Músico. Bandoneonista. Director. Compositor. Ejecutante de modalidad efectista y exitosa, director de orquesta y compositor por excelencia de fina sensibilidad y naturales dotes. Su generosa inventiva encontró en las formas cantables del tango el campo más propicio. Sobrios, profundamente emotivos e irreprochablemente desarrollados, sus temas se caracterizaron además, por la variedad de ideas fluidamente encadenadas y altamente dibujadas a lo largo de cada composición. Siga el corso, Carnaval, Mariposita, Bajo Belgrano, Entre sueños, Tus besos fueron míos, Ya estamos iguales, son piezas ejemplares dentro de su fecunda obra. Buena parte de la misma fue plasmada, en perfecta afinidad de temperamentos, con el letrista Francisco García Jiménez, con quien formó, a través de cuarenta años, un binomio autoral de clásica perduración. Nació en San Telmo, en Buenos Aires, el 5 de noviembre de 1896. Desde niño sintió marcada vocación por la música, si bien debió alternar ésta con diversas ocupaciones —canillita, lustrador de zapatos, repartidor de telegramas— que le proporcionaron lo imprescindible para el sustento. Fue su primer instrumento una concertina; luego —con lo producido de cinco años de trabajo en una fábrica de cigarrillos— compró su bandoneón inicial. El "tano" Genaro Spósito y Luiggín Bossi, fueron sus maestros en los conocimientos elementales, ya que era en esencia, un autodidacto y un intuitivo. Comenzó su carrera en noviembre de 1913, tomando transitoriamente el lugar de Graciano De Leone en un terceto que integraban Agustín Bardi como pianista y Eduardo Monelos al violín, en el café La Buseca, de Avellaneda. Actuó luego en el café de Piedras y Cochabamba —en su barrio—, acompañado por las guitarras de Carmona y Rodriguez. Integró en 1917 el conjunto de Rafael Iriarte en los bailes del antiguo Luna Park de la calle Corrientes y el de Eduardo Arolas en el café Botafogo. Al año siguiente por mediación de Rafael Tuegols, ingresó a la orquesta de Francisco Canaro, con quien permaneció hasta 1922 en una fila de "fueyes" que formaban junto a él, Schumajer, Minervini y Danesi. Resolvió entonces, encabezar su propio conjunto, y tan favorable acogida le dispensó el público que llegó poco más tarde, a mantener la actuación simultánea de tres agrupaciones en el café Nacional —su clásico reducto—, Germinal y Guarany, turnándose en la personal conducción de cada uno. Se presentó luego con su conjunto —denominado Los Ases— en el cine Hindú. Grabó en Electra (1928) y en Columbia (1932). Hacia 1954, paulatinamente alejado de la actividad artística, volvió a integrar un quinteto, esta vez para grabar discos para la casa T.K. Falleció en Buenos Aires el 25 de setiembre de 1964. Además de los ya nombrados, compuso los tangos, La primera sin tocar (el inicial, de 1918), Estampa tanguera, Enojos, La avispa, Alma en Pena, Prisionero), Bajo tierra, La cucaracha, Tan grande y tan sonso, Ansiedad, Tras cartón, El misionero, Primero campaneala, El huérfano, A la criolla y La chiflada, los dos de corte milonga y para orquesta; el vals Palomita Blanca, la milonga Corralera y el tema carioca Aló, Brasil. Fuente Horacio Ferrer